Los acuerdos son para cumplirlos

Compromisos de las FARC-EP y su organización
política sucesora con el Acuerdo de paz

Los acuerdos son para cumplirlos

Compromisos de las FARC-EP y su organización
política sucesora con el Acuerdo de paz

Fecha de creación: Mayo / 2020

Presentación

La implementación del “Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, celebrado entre el gobierno de Juan Manuel Santos, en representación del Estado, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), ha estado sometida a una feroz resistencia por parte de los sectores más retardatarios de la sociedad colombiana, que siempre soñaron con infringirle una derrota militar a esa organización guerrillera e imponer su claudicación y sometimiento a la fuerza del Estado, y que han considerado la persistencia indefinida de la confrontación armada como un recurso para darle sustento -a su manera- al orden social vigente en el país.

La historia produjo, empero, el dictamen de una solución política a través de un acuerdo de paz contentivo de un conjunto de reformas básicas, concebidas todas como parte de las necesidades de democratización política, económica, social y cultural del país. Se trata de reformas, en su mayoría, aplazadas históricamente por cuenta de las seculares resistencias sistémicas a cualquier propósito de cambio y afectación de las condiciones impuestas por el existente régimen de dominación de clase.

Ante la imposibilidad política y jurídica de impedir la continuidad de la implementación -precaria y sometida desde el gobierno anterior a distintas modalidades de incumplimiento o de distorsión de lo acordado-, de “hacer trizas” el Acuerdo de paz como se alcanzó a pregonar, el gobierno de Iván Duque Márquez tuvo que variar su estrategia. Se movió hacia escenarios que conjugan: a) la persistencia en los propósitos de desmontar aspectos nodales del Acuerdo por las vías que brinda el ordenamiento jurídico (bien sea de manera directa o a través de las fuerzas políticas que le sirven de sustento en el Congreso de la República); b) el apalancamiento de una intensa operación mediática a través de la cual obligaciones consuetudinarias del Estado son renombradas, magnificadas y presentadas como resultados del compromiso gubernamental con la implementación, y c) una marcada tendencia a la desfinanciación. A lo anterior se agregan prácticas propias del santanderismo criollo, como las del aprovechamiento expedito o la ralentización de las normas y procedimientos, según la conveniencia, y desde luego, la inoperancia o paquidermia de sectores de la burocracia estatal.

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