Documento de trabajo 16

De la “paz ausente” a la “paz simulada”

Equipo: Implementación
Autores: FARC-CSIVI, Centro de Pensamiento y Diálogo Político
Fecha de creación: 22/08/2019

Resumen

El Centro de Pensamiento y Diálogo Político demostró la inexistencia de un capítulo específico de paz en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 que se ajustara a los principios, contenidos, presupuestos e instrumentos de planeación y verificación contenidos en el Acuerdo Final de Paz, el Plan Marco de Implementación y el Documento Conpes 3932 de 2018. Con el concepto de “Paz Ausente” se quiso mostrar no solo la incostitucionalidad del Plan Nacional de Desarrollo, sino los efectos perversos que la inexistencia del capítulo específico generaba sobre la sobre la integralidad, sistematicidad y coherencia del proceso de implementación.

La “Paz Ausente” contribuyó a la generación de alertas y la movilización de distintos sectores políticos y sociales afines a la paz, que obligaron al Gobierno nacional a formular un Plan Plurianual de Inversiones para la Paz 2018-2022 que, pese a hacer parte integral de la Ley de Plan Nacional de Desarrollo, y a referirse formalmente a los puntos del Acuerdo de Paz, en sentido estricto no corresponde a sus contenidos, y busca más bien acomodar la implementación a través del “Pacto por la Construcción de Paz”a los principios e intereses gubernamentales que, en muchos aspectos, desfiguran o contradicen lo establecido en el Acuerdo Final de Paz.

Esta ambivalencia le ha permitido al Gobierno de Iván Duque avanzar, ahora, en un proceso de simulación orientado a mostrar una supuesta voluntad de implementación del Acuerdo Final de Paz, en un contexto en el que realmente, la implementación del Acuerdo de paz es sometida a la discrecionalidad del gobierno.

De esta manera, se busca eliminar el potencial tranformador del Acuerdo con fundamento en un doble discurso con el que al timepo que se afirma el respeto por el mismo, se emprenden acciones orientadas a reconfigurarlo en los términos establecidos por el Gobierno bajo criterios de priorización no contenidos en el Plan Marco de Implementación, mecanismos de seguridad y consolidación territorial contrarios a los principios y objetivos del Acuerdo, la creación de instituciones paralelas a las definidas por el Acuerdo,y ataques a pilares fundamentales del mismo, acompañados de un proceso notorio de desfinancimiento.

Se ha pasado, entonces, de una “Paz Ausente” a una “Paz Simulada”: el gobierno edifica su propio modelo de paz sobre la apariencia de implementar el Acuerdo Final de Paz. En términos presupuestales esto queda claro al contrastar los reiterados anuncios gubernamentales sobre la garantía de los dineros requeridos para asegurar la ejecución del Plan Marco de Implementación, con la desfinanciación real que enfrenta la paz.

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